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Como su nombre indica, Dehesa Nueva-Cholaica, es una dehesa
con predominio de encinas sobre alcornoque, y se localiza en los montes de la
Cholaica, en el extremo oriental de la Sierra Grande, a caballo entre Hornachos
y Campillo de Llerena.
“La dehesa es un ecosistema, autentica joya de la
naturaleza, donde se compatibiliza la producción agropecuaria controlada por el
hombre, con la conservación de especies, de flora y fauna únicas en el mundo; y
más que de compatibilidad podemos hablar de simbiosis, puesto que se conjugan y
complementan especies vegetales, herbáceas y arbustivas, especies domesticas
(vacas, ovejas, cabras, cerdos y caballos) y salvajes (jabalí, conejos, perdiz
..., o migratorias como la grulla)” (Luis Díaz Ambrona)
La dehesa, antaño tan injustamente tratada, por parte de
científicos, de administraciones publicas, de organizaciones empresariales, del
mundo del arte y de la ciudadanía en general, hoy es actualidad, por su fuerte
carácter ecológico y natural , porque esa simbiosis hace posible que los
productos originados directamente de la naturaleza, no sometidos a
manipulaciones artificiales que alteren su natural crianza y, por tanto están en
una línea cada vez más demandada por el consumidor. El cerdo ibérico y su jamón
de bellota, la oveja y su leche con las famosas Tortas del Casar y de La Serena,
la vaca con la carne de Retinto y porque no, el ganado equino y el Caballo de
Pura Raza Española.
E s en la dehesa donde el caballo adquiere su máximo
esplendor, en plena naturaleza, adaptado al medio, con los duros fríos de
invierno y los extremados calores del verano, donde las encinas y alcornoques
hacen de paraguas protegiendo en las horas punta donde esas condiciones se hacen
más acusadas a los animales. Son terrenos ondulados, alternándose con llanos y
fuertes pendientes, donde el ejercicio para un desarrollo equilibrado de
cualquier especie animal está garantizado de forma natural, la necesidad obliga,
búsqueda de alimentos apetitosos, más frescos, el agua necesaria para la vida,
implican desplazamientos donde trabajan todos los músculos de su anatomía.
Y, además espacio libre, donde puede desarrollarse, el
instinto de Especie y Raza que todo animal lleva dentro, en los diferentes
estadíos de su vida, alejado totalmente de las modernas granjas productoras de
caballos existentes hoy día, que imprime un carácter completamente diferente al
típico del caballo español, la nobleza, el nervio, la fuerza, es decir, el
temperamento de nuestro caballo.
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