Es la dehesa extremeña, testigo del devenir de la yeguada, con sus encinas, diosa y reina vegetal de España, por su adaptación, su belleza, su nobleza y su incansable verdor, con la jara y su flor que tiñe de blanco los verdes campos en primavera, el tomillo, el romero, que llenan de su aroma los amaneceres extremeños. Es la naturaleza en estado puro. Y, natural es la crianza de los caballos en la finca Dehesa
Nueva y Cholaica. Allí, las yeguas disfrutan de un entorno ideal para cumplir su
función reproductora y de madres de los futuros ejemplares, con un terreno
ligeramente accidentado, con hoyas que las protegen de duro clima invernal con
fuertes heladas, con el encinar, que les da cobijo de las lluvias y el sol de
justicia que se deja sentir en verano, todo ello se traduce en la contrastada
rusticidad y resistencia de los animales de esta Ganadería. Lo mismo se puede decir de los potros y potras de la ganadería, en la libertad de las grandes cercas, una vez que se destetan, retozan y se recrean en los más diversos juegos propios de su edad. A los quince meses se separan machos de hembras, y la dehesa sigue siendo testigo del desarrollo equilibrado y natural de estos animales. Durante este tiempo los potros se han manoseado y poco más, hasta que llegan a los tres años, empezando entonces su doma, con la paciencia necesaria de las cosas bien hechas que esto nobles brutos se merecen. Fue a finales de los años sesenta cuando D. Rafael Conde, adquiere las yeguas que constituyeron el núcleo fundacional de su ganadería, Farruca II, Zurita V, Malagueña, Madrileña , del hierro de la N, puro Bocado. Estas yeguas con sementales de la misma línea, el bocado de Yeguada Militar, como Fetiche, Reberte ó Tebeo, o de la Ganadería de Don Francisco Fernández Daza, como Visigodo, Apetecido II ó Elegido IV, han dado como resultado lo que es hoy la Ganadería Rafael Conde. Son yeguas con una uniformidad de caracteres, con un tipo definido, con clase, que responden a lo que todo el mundo conoce por Pura Raza Español y que hoy día por desgracia se está perdiendo. Sementales selectos, yeguas de origen y calidad contrastada (Campeonas de la Raza en diferentes Concurso), una crianza en libertad, un desarrollo natural y equilibrado, hacen que los productos, manifiesten fuerza, temperamento y nobleza garantizadas, ese es el caballo que cría la Yeguada Rafael Conde. Sus méritos, medalla de plata y bronce, en los Campeonísimas 1998 y 1999 con Vanidosa XVI y Violetera II, Campeonas de la Raza y Mejor Ganadería en distintos certámenes, numerosos premios en Concursos de toda la geografía española, y el mejor reconocimiento de un ganadero, que sus yeguas hayan sido origen de ganaderías punteras en el panorama nacional del Pura Raza Española, como Plaza de Armas, Dehesa Cabeza Rubia, entre otras y, la valoración de sus ejemplares con la venta de la mayor parte de sus caballos en el extranjero. |
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